El reflejo en el agua lleva una corona de rosas
blancas. Le devuelve una expresión seria mientras alza la mano para tocarse el
pelo. Allí no hay nada, solo mechones mojados.
Su yo de la bañera
echa la cabeza hacia atrás y se ríe a carcajadas, mientras él aprieta los
labios observando los pétalos resbalar hasta la superficie.
-No te debo nada- susurra mientras acaricia las flores.
Un día de estos se incorporará y compartirán el baño.