Para salir de una bañera es necesario, primero, vaciarla.
Sumergir el brazo hasta el fondo, buscar a tientas el tapón y tirar con algo de
fuerza. Un “pop” y toda la suciedad desaparece desagüe abajo.
A veces es difícil. El agua está turbia. La espuma es un incordio.
Cuando se consigue, está el jabón. Se agazapa
en el acero, listo para hacer caer si se da un paso en falso. Para deshacerse de
él es necesario abrir una vez más el grifo.
Mientras observa el nivel del agua descender por debajo de
sus piernas juega con un patito de goma.
Acaban los dos varados.
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