viernes, 7 de agosto de 2015

7. Espejismo

Hay sesenta minutos en una hora y veinticuatro horas en un día. Las manecillas avanzan con precisión militar y el reloj casi nunca se arrastra. Cuando dan las doce del mediodía, el mundo al otro lado de la ventana se vuelve asquerosamente irreal.

La luz lo baña todo y las calles están desiertas. El único sonido  es el chirriar de las cigarras. Sentado en el borde de la bañera, contempla la acera del edificio de enfrente. El portal se abre y alguien sale, como todo los días, para acto seguido desaparecer calle abajo.


Todavía no sabe si es producto de su imaginación.

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