Algunos días hay un pozo negro en la bañera. La mayoría se da cuenta a tiempo de abrir el grifo y dejarlo diluirse, pero otras, cuando está distraído, pisa en falso y el agujero se lo traga.
Generalmente está tan cansado que simplemente se deja caer hasta el fondo y espera a ser escupido. Con un poco de suerte alguien se dará cuenta y dejará el agua correr desde arriba antes de que le salgan moratones.
Su reflejo siempre ha sido un capullo.
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