La
historia cuenta que Dios murió.
Los
humanos ya no miraban las estrellas. Los ángeles no existían. Lucifer recibió
la nueva, y decidió que su momento había llegado.
Las
puertas del infierno se abrieron, los caídos derramándose por el umbral, con la
mano derecha del demonio en cabeza. Venganza.
En
el cielo, las revueltas estallaron. Ángeles contra ángeles. Sangre,
desconfianza. Y se les veía caer desde las alturas, alas negras surgiendo de
las espaldas, ojos del color del fuego.
Se
enfrentaron. El campo de batalla ocupó el mundo entero. Todo fue arrasado. Ni
el infierno se salvó.
Pero
la mano derecha de Lucifer fue asesinada. La guerra terminó.
El
mundo volvió a su cauce. Los humanos mirando a las estrellas.
La
historia cuenta que en realidad Dios no murió. Sólo le dio la espalda al mundo.
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