Bienvenidos
al circo. Por favor cuelguen sus abrigos en los percheros de la entrada, no
queremos accidentes ni reclamaciones. Ah, ¿Que no les importa perderlos? Bueno,
tanto da. Yo solo soy el narrador. Hagan lo que quieran. No me hago
responsable.
Síganme,
por favor. Les haremos un rápido tour y entonces serán libres de vagabundear
como gusten por la exposición hasta las doce, hora en la que apareceré de nuevo
por aquí para guiarlos hasta la sala de proyecciones. Síganme, si son tan
amables.
En
este primer pasillo apreciarán ustedes una falta de presencias humanas en las fotografías
expuestas. Nada más que paisajes, tanto urbanos como naturales. Esto se debe a
que hay que comenzar por el principio. ¿Y dónde está el principio? Confío en su
inteligencia para deducirlo de mis palabras. Aunque quizá el principio no sea
la expresión correcta. Es más, estoy bastante seguro de que la razón por la que
estas obras inauguran la galería solo la conocen ellos. Ya sabe cómo son,
siempre empeñados en encontrar la fuerza que mueve el mundo y darle a todo un
propósito. No me mire así, yo solo hago mi trabajo y leo el guion para
amenizarles la visita. ¿Preferirían ustedes una interpretación personal? Como
gusten.
Entonces,
y recomenzando la visita, entramos en el primer pasillo. Será mejor que guarde
estas hojas inútiles. Disculpen un momento. Bien, sigamos. ¿Dónde estábamos?
Ah, sí, falta de figuras humanas. Estoy bastante seguro de que el otro día
alcancé una profunda conclusión sobre el tema tras rumiar durante unas cuantas
horas en frente de una de estas paredes, pero la he olvidado, así que me
limitaré a informarles de lo que veo: de todo eso que pintan de progreso, sólo
una ínfima parte lo es, y lo demás sólo excusas para destrozarlo todo. Si en el
fondo son como nosotros, pero con la mala costumbre de no parase un rato a ver
cómo anda la cosa, y si la bronca va a ser monumental o todavía queda margen de
destrozo. ¿Seguimos?
Nos
encontramos ahora en la primera sala, dedicada a la escultura. Estas obras
representan a algunos de sus ilustres, como podrán apreciar, por el nivel de
detalle casi enfermizo y tan propio de su clase que presentan. Señorita, le
agradecería que no babeara sobre las esculturas, son muy valiosas, y hágame el
favor de sacarse el pie de la boca y colocarse el zapato de nuevo, que nos
encontramos en un lugar regido por las normas de etiqueta. Gracias. No hay
mucho que comentar en esta sala, más que las obras y las personas que
representan posiblemente pensaran más como nosotros que como ellos. La clave
del éxito está en salirse de la cuadrícula, como digo yo en mis ratos libres.
Continuemos, por aquí.
Pasamos
al piso superior y última parte de la visita guiada. También dedicada a la
escultura, se comprende de una única sala que alberga una única obra. Si
quieren mi opinión no es que fuera la mejor de todas las que componen la
exposición, y me alegro de que la quieran ustedes, porque ellos la desoyeron
por completo, ya se sabe cómo son, solo la verdad absoluta sale de su boca. Qué
se le va a hacer, también le dicen a uno que es infantil cuando es en realidad
muy maduro para su edad. Creo que no recuerdo haberlos oído emplear ese
adjetivo entre si jamás. Y uno se pregunta por qué sigue trabajando. Propongo
darle un golpe de estado a las galletas para hacer oír nuestra opinión.
¿Alguien se une a la revolución? ¿Nadie? Lástima. Supongo que las galletas son
una distracción demasiado buena incluso para nosotros.
Bien,
eso ha sido todo. Como ya he mencionado antes, disponen ahora de una hora para
aprovechar a su antojo. ¿Alguna pregunta? ¿Sí? ¿El baño? Al fondo a la derecha.
Permítame acompañarle, puesto que no parece alcanzar usted el picaporte. Sí, de
nada. ¿Algo más? ¿No? En ese caso, hasta las doce. Disfruten de su visita.
Me declaro completamente fan tuya desde este momento. El relato en general me ha gustado mucho, y la narración me ha parecido sutil, elegante y muy sugerente, capaz de contar una historia sin apenas decir nada sobre lo que está ocurriendo realmente (perdona, no sé si se me entiende, a veces me explico como un libro cerrado). Te pondría un 10.
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