Who can see my real face?
Do a magic trick and remove the mask.
-Hangeng, Clown Mask.
El
payaso saluda sin cesar a lo largo de las estaciones. Primavera, Otoño. La
máscara sobre el rostro, ofreciendo siempre una sonrisa que no cambia de
ángulo. Regala risas al transeúnte despistado, repitiendo el mismo chiste.
Nadie oye los susurros bajo la máscara.
En
verano el sol pega con fuerza, agrietando la máscara. El sudor resbala por su
frente y amenaza con despegarla. Hay días que la sonrisa apenas se sostiene,
pareciendo más una mueca que la que traía de fábrica. Cómo odia el verano.
Durante
el invierno el tiempo se ralentiza. Pasa tranquilo, mirando distraído. A veces
se detiene del todo. El cielo, normalmente de un azul vibrante, se vuelve una
anciana gris. Los pájaros no cantan y el frío hiela el aire, pesado por la
nieve.
En
esos días sin tiempo el payaso se quita la máscara. Se despega con cuidado la
sonrisa y la dobla pulcramente en el cajón. Hasta el próximo día azul. Y
entonces los susurros crecen. Son gritos de rabia.
Pero
el tiempo vuelve a mover sus engranajes oxidados, y es otra vez su turno de
actuar. Vuelve la sonrisa, más arrugada. El plástico no oculta los ojos rojos
por las lágrimas.
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