miércoles, 6 de mayo de 2015

Reflexión cero: cartón

Había una caja. Pequeña. La abrió. Se metió dentro como pudo y trató de cerrar la tapa. No encajaba. Lo intentó otra vez. Se apretó contra las paredes y se hizo pequeño, tan pequeño como pudo. Pero aun así. No. Encajaba. Se escapaba por debajo y deshacía el cartón.

No lo entendía. El resto de las cajas cerraban perfectamente. ¿Por qué la suya no?. Le empezaba a doler todo el cuerpo, retorcido en una posición imposible. Pero tenía que entrar, porque si no lo conseguía, nadie volvería a mirarle. Así que sacó las tijeras y cortó un pequeño trozo de sí mismo. Y otro. Y otro. Poco a poco, retirando capas, se dio forma cuadrada.

Por fin, la tapa encajaba, y pudo descansar, helado, en el fondo del molde.

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